Comunicación Diocesana

Bula de creación de la Diócesis de Tehuacán

  • by Diócesis de Tehuacán
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JUAN OBISPO SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS

para perpetua memoria

 Así como al volver la primavera, el follaje de los árboles frondosos se reviste con el esplendor de retoños, ramas y flores, así la Iglesia santa se renueva continuamente con el soplo divino, y se alegra por el nacimiento de nuevas Diócesis como de nuevas hojas. Habiendo propuesto nuestro Venerable Hermano Luigi Raimondi, Arzobispo titular de Tarso y Delegado Apostólico en México, que divididas las Arquidiócesis de Antequera y de los Ángeles, vastísimas por su parte, se creara en ese lugar una nueva circunscripción eclesiástica, Nosotros, juzgando que esto podría contribuir a la propagación del Nombre cristiano y aprobando benévolamente su propuesta, y una vez oído el parecer de nuestros Venerables Hermanos los Cardenales de la Santa Iglesia Romana encargados de los Asuntos Consistoriales, decretamos y mandamos lo siguiente: separar de la Arquidiócesis de Antequera el Distrito de Tehuacán, que abarca los siguientes municipios: Chapulco, Tepanco de López, Santiago Miahuatlán, Nicolás Bravo -San Felipe-, Tehuacán, San Antonio Cañada, Vicente Guerrero -Santa María del Monte-, Zapotitlán-Salinas-, San Gabriel Chilac, Altepexi, Ajalpan, Zlnacatepec, Eloxochitlán, Zoquitlán -San Pablo- Tlacotepec de Diaz, Caltepec, San José Miahuatlán, Coxcatlán y Coyomeapan-Santa María-; y de la Arquidiócesis de Puebla los municipios siguientes: Tlacotepec -Santa Cruz-, Atexcal–San Martín-, Yehualtepec, Xochitlán -Todos Santos-, Coyotepec -San Vicente-, Ixcaquixtla -San Juan Bautista-, Atenayuca -Juan N. Méndez-, Cañada Morelos y Palmar de Bravo. Con todos estos territorios creamos una nueva Diócesis que llevará el nombre de TEHUACÁN cuyos límites serán los mismos de los municipios de que consta. La nueva Iglesia colindará al Norte con la Arquidiócesis de los Ángeles de Puebla, al Oriente, con la Arquidiócesis de Veracruz o Jalapa; al Sur, con la Arquidiócesis de Oaxaca y con la Diócesis de Huajuapan; al Occidente, con la Arquidiócesis de Puebla. Establecemos la sede Episcopal y el domicilio del Obispo en la ciudad de Tehuacán; mandamos que la Cátedra quede en el templo de la Bienaventurada Virgen María Inmaculada, situado en la misma ciudad, al cual le conferimos los derechos debidos a las Iglesias Catedrales. Queremos, además, que la nueva Diócesis sea sufragánea de la Sede Metropolitana de Puebla; de la misma manera, que su Obispo dependa de aquel Metropolitano. Constitúyase el Cabildo de los Canónigos, puesto que mucho contribuye a fomentar el culto divino mediante el esplendor de las sagradas ceremonias; además de que proporciona utilidad al Obispo, quien tendrá en ellos un grupo de varones prudentes para ayudarle. Mientras carezca de ellos, elegirá consultores que, al elegirse los Canónigos, cesarán de su cargo. Formarán la Mesa Episcopal los ingresos de la Curia, las ofrendas de los fieles y la parte congrua de los bienes que, hecha la división de bienes de acuerdo con el Canon 1500 del Código de Derecho Canónico, correspondan a la Sede de Tehuacán. Mandamos además, que el Obispo construya, cuanto antes, al menos el Seminario Menor, según las normas del derecho común y de la Sagrada Congregación de Seminarios y Universidades de Estudios; de entre los jóvenes que estudien Filosofía y Teología llamados por Dios al sacerdocio, envíense a Roma los mejores para que se formen debidamente en el Pontificio Colegio Pío Latino Americano. Por lo que toca al Clero establecemos que, constituida la Diócesis, se incorporen a aquella Iglesia en la cual tengan un beneficio u oficio; los demás clérigos y los estudiantes seminaristas, a aquella en la cual habiten legítimamente. Las actas y documentos que se refieren a la Diócesis recién creada y a sus personas, envíense cuanto antes a esa Curia para que se guarden diligentemente en el archivo religioso. Mandamos finalmente que el Venerable Hermano Luigi Raimondi ejecute estas Nuestras letras, o bien aquél a quien él delegue, conferidos los poderes necesarios. Cumplida la ejecución, él mismo haga levantar actas y envíe copias auténticas a la Sagrada Congregación Consistorial. Queremos que estas letras sean eficaces ahora y en el futuro, de tal manera que lo decretado por ellas se observe religiosamente por aquellos a quienes corresponda, y de ese modo obtengan su vigor. Ningunas prescripciones contrarias, de cualquier género que sean, podrán obstar a la eficacia de estas letras, ya que por las mismas las derogamos todas. Por lo cual si alguno, revestido de cualquier autoridad, a sabiendas o no, obrara en contra de lo que ahora decretamos, mandamos que tal cosa sea tenida por inválida y vana completamente. Además, a ninguno será lícito romper o alterar estos documentos de Nuestra Voluntad; más aún, a las copias o fragmentos de estas letras, impresos o manuscritos, que lleven el sello de alguna persona constituida en dignidad eclesiástica y que, a la vez, estén firmadas por un notario público, debe darse la misma fe que se daría a estos originales si fueran mostrados. Si alguno despreciara, en general, o de alguna manera rechazara Nuestros decretos, sepa que se hará reo de las penas establecidas por el Derecho para los que no cumplen con las prescripciones de los Sumos Pontífices.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el día trece de enero de mil novecientos sesenta y dos, cuarto de Nuestro Pontificado.

Jacobus Luigi Card. Copello,

Canciller de la Santa Iglesia Romana

Carolus Card. Confalonieri

Secretario de la Sagrada Congregación Consistorial

Franciscus Trinello,

Regente de la Cancillería Apostólica

Bernardus De Felicis, Joseph Rossi,

Protonotario Apostólico. Protonotario Apostólico.

Expedida el día 31 de Julio, IV año de Pontificado

In Canc. Ap. tab. Vol. CX N 26

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